Tu reflejo

Tanto tiempo pasó navegando entre sombras,

que ahora el viejo embarcadero no reconoce quien fue.

Saltos mortales, cuerpos, promesas y cien mil horas,

destrozaron por completo las dos alas de Gabriel.

Dulce es la visión que aparece entre visillos,

el sacro cuerpo masculino que te convirtió en mujer,

pero aquello forma parte del pasado,

y en los fugaces pasillos de tu memoria

restan cobres atardeceres, risas momentáneas…

y tu deseo más profundo por alcanzar las nubes…tras renacer.

Dejo a tus pies este milagroso espejo,

para que por fin alcances la luz,

con tu reflejo de magníficas vidas pasadas

vislumbrarás el divino porvenir,

sin odios, rencores, angustias o miedos

probarás, mujer, las delicias de ser amada,

allá donde el loto desvirga su capullo en su máxima plenitud.

Ser “cool” o ser auténtico

  Vivimos en el siglo de la tecnología, eso es un hecho innegable que además avisa por continuar su desarrollo hasta cotas inimaginables. Todos, en diferente mesura dependiendo de cada una de nuestras necesidades, hemos integrado el uso de las redes sociales en nuestras vidas. Algunos para aprovechar la abrumadora facilidad para disponer de datos privados que son facilitados en las distintas publicaciones, raza, sexo, edad, preferencias y gustos de todo tipo compartidos sin rubor alguno utilizados luego por múltiples corporaciones de marketing financiero, en muchos casos sin necesidad de requerir previamente la aprobación del usuario base. Tratamos por tanto de un sistema de captación de clientes ya puesto en marcha y con una eficacia superior a cualquier otro efectuado hasta hace poco, recordemos el estrepitoso fracaso que supuso la compra-venta de datos a fuentes bancarias o financieras por parte de agencias de marketing y publicidad en los gloriosos años del tele marketing en España. La mediana y gran empresa aprendió de este error para dirigir su mirada hacia el entramado “virtual” tan extendido hoy en dia, espacio el cual no dispone actualmente de dispositivos legislativos suficientes para garantizar la privacidad del usuario final. Pero este es un tema demasiado complejo y controvertido para ser tratado en breves líneas. El leit-motiv de esta publicación es otro, más acorde con mis intereses humanistas. Hablamos de la creciente perdida de comunicación humana. Me explico. Que la actual Red 2.0 es un dispositivo ágil y eficaz para la publicación y expansión de prensa independiente, nuevos escritores y pensadores es algo tácito y sano. Ya que a mi entender abre un abanico inmenso tanto a creadores como a consumidores para la crítica mas mordaz de cuanto sucede a nuestro alrededor. Si bien en la Grecia Clásica encontrábamos el teatro como mecanismo de oxigenación democrático hoy recurrimos a las fuentes informáticas. El problema a mi modo de ver es el sobreuso que efectúan las generaciones más jóvenes de estos canales de comunicación. A saber, cualquier tipo de suceso cotidiano debe ser reportado de inmediato en un “muro” de Facebook o “tuiteado”. Cuando el usuario está más pendiente de escribir una cronología de su día a día,  desde que se levanta hasta que se acuesta en estas redes, no es que obvie por completo su privacidad, que lo hace, sino que antepone su imagen “pública” ante millones de extraños cibernéticos a su propio desarrollo interior. Hablamos muchas veces de la actual “generación perdida” debido a la crisis económico-social, cuando deberíamos preguntarnos cuál va a ser el tipo de comunicación humana en un futuro no tan lejano. Puede parecer una majadería, pero el hecho de que hoy por hoy los niños crezcan con una habilidad superior en el manejo, no tan solo de dispositivos informáticos sino de teléfonos de última generación, me asusta. Me asusta el hecho de que prefieran esta comunicación individualista al contacto humano, que estén mas pendientes del qué sucede en una pantalla de cristal líquido a todo aquello qué les envuelve. Estamos permitiendo que toda una generación se esté entregando a la superficialidad, mientras sufrimos una de las mayores crisis identitarias que la historia ha conocido. Y no me refiero tan solo a nivel local, sino mundial. Es momento de ir contra corriente, de no dejarnos embelesar por la inmediatez electrónica, pues sin lugar a duda ésta es otra forma de control. Tal vez lo que acabo de exponer no sea demasiado “cool”, pero puedo irme a dormir cada día con la conciencia tranquila al saber que prefiero exponer lo mínimo acerca de mi mismo, y quedar con un amigo para charlar durante horas. Eso es ser humano, y por desgracia hoy por hoy, es ser “auténtico”.

Democracia suena a caduco.

La democracia huele a rancio,

cuando los gobernantes roban al pueblo,

no aguantamos mas este cansancio,

la ciudadanía va de duelo.

Nos han desnudado de mente y alma,

para violar sin rencor nuestro ser más profundo,

el mañana predice tormenta en esta playa,

pues democracia a día de hoy suena a caduco.

Dead man walking

He enmendado mis plegarias,

al arcangel San Gabriel,

cuando rompa la mañana,

en la silla voy a arder..

Por pegarle cuatro tiros,

al amante de mi mujer,

iba ciego de pastillas,

a ella solo acuchillé.

Era chico y mi padre,

me llamaba satanás,

pero tras llevar dos tiros,

degollé sin rechistar.

No hay pasión en San Antonio,

las mujeres del lugar,

solo lloran por sus hijos,

enjaulados con maldad.

Soy un muerto caminando,

a mi propia ejecución,

el diablo me ha reservado,

el más cómodo sillón.

El perdedor

Sé que en el tambor tan solo queda una bala,

he llegado a este pueblo intentando hacer el bien,

el maldito camarero me ha negado su posada,

cuando acabe esta botella me haré un traje con él.

Las mujeres del prostíbulo se han reido en mis narices,

y a decir verdad no mienten al llamarme perdedor,

pues mi sucia alma ardió mientras hervía  el alambique,

y mi mujer se fué con otro que le daba más calor.

He robado dos caballos y me he largado sin pensarlo,

solo tengo una bala y me persiguen más de cien,

hoy lamento haber vendido hace tiempo mi alma al diablo,

tras volarme la cabeza ha empezado a llover.

Datos

Hay veces que no entiendo más que datos. Pongo esa distancia entre el afecto y los sucesos, no lo puedo evitar. Es cuando pienso en tí, quienquiera que seas, aquel fetiche enamoradizo con quien sueño que algún día, no sé cuándo, pueda compartir mis más alegres mañanas, inquietas dudas, conversaciones quilométricas donde devanar y exprimir nuestros cerebros y, cómo no, travesuras bajo la luz de una vela. Imaginarte es algo tan sublime que me veo obligado a interponer distancia, no sea que fueras cierta y derrumbaras el inmenso muro que ha ejercido de contención, tras haber sufrido y casi desaparecido entregado completamente a cientos de emociones con anterioridad. Y cometo auto-justificación conmigo mismo, sin motivo alguno al verte, para pasar a considerarte un dato. ¿Acaso esto servirá de para avalanchas a este extraño músculo que ahora analizo, el corazón, impidiendo un nuevo desgaje?. Imposible de responder, pero es insano. Nadie debería considerar la posibilidad de actuar como un autómata, aún así lo hago. ¿Más cómodo? Tal vez. ¿Mas sencillo? Tan solo un iluso haría tal afirmación. Vienen a mi memoria infinitos flashes intermitentes, de aquel antiguo compañero pregonando la auto-represión con el fin de mantener cierto equilibrio. Y mientras tanto…el mundo se viene abajo. El caos se ha impuesto frente a la razón, anulando día a día la capacidad de muchos para sonreír. Estos tiempos huelen a rancio, un deja-vi perpetuo de otros anteriores ahora maquillados por falsos ídolos de barro financieros. Miró atrás recordando a Cash, ambos caminamos a lo largo y ancho de las mismas lineas. Esas mismas que percibes en mi envejecida mirada. Y aquí me tienes escribiendo estas palabras traicioneras, con mis iris deslumbrados por infinitas sesiones de plenilunios, y los huesos resentidos por maratonianas jornadas de alpinismo en los picos nevados. Siento que el frío se acerca, y los ventrículos se aceleran, reiniciaré el equipo para no sentirte más.

Ecuador

Sin saber cómo ni por qué caí de lleno en un agujero negro de sensaciones y de repente…Abrí mis ojos, recobrando la conciencia sensible mientras mis párpados luchaban por abrirse paso ante la luz del sol. Mis córneas, envueltas por completo ante un blanco cegador, fueron adaptándose hasta conseguir ver al astro rey rodeado por un azul absoluto y ciertas nubes, cuales dulces bocados de crema merengada. Y pude sentir el vaivén del océano. El salitre, sugerente, invadió mis fosas nasales inspirando su agridulce emanación.

Las olas, jugando entre ellas sin descanso a ver quién llegaba primera, acariciaban la cristalina playa donde se situaba la mitad de mi vida. El cierzo que englobaba la infancia y primera juventud, hasta los 25, rugía fiero, agreste, inconsciente y rapaz. Emanaba los bufidos del bravío toro, que se transmutaba en un cóndor, valiente y libre para hacer y deshacer.

Mis piernas, brutales máquinas con pies herméticos, recorrieron grutas y calzadas en sendos caminos,el del virtuosismo así como el de la desvergüenza más insensata. La nomenclatura de mi piel y musculatura tersas presentaban, agradecidas, el grácil movimiento de mi pelvis desenfrenada. Acogiendo en sus danzares la consagración del placer fortuito, controvertido por sí mismo en innumerables ocasiones, pues tal era la majestuosidad con la cual el falo proporcionaba simiente de complacencia en su interior, como el fuego que ardía ulteriormente en mi ser proclamando, a voces, querer formar parte de su descomunal arquitectura gestora de las mas altas cimas de ocultos orgasmos, al tiempo que capaz de desatar el dolor más desgarrador mientras expulsaba de su ulterior el grito más dulce y embriagador, concepto y encarnación del orígen de la vida.

Aspiré con calma al ver el cierzo pasar, tratando de mantener la compostura, mientras pensaba en todas aquellas evocaciones que estremecían mi ser. Y con la dulce sensación de una brisa aproximándose, asenté mis frágiles huesos en el campo de conchas marinas. Meditando sobre la mitad de mi vida me estremecí al oir el rugido del mar.