La insoportable levedad del ser.

infinite

Volver a tomar pulso en la escritura, en mi caso, va parejo a retomar las riendas de mi vida.

Me encuentro por tanto en un callejón del cual tan solo podré salir, si pongo el empeño necesario. Porque, en caso contrario llegará el día  en que mi madre desaparezca y, a menos que ponga remedio a partir de ya, me veré lanzado directamente a un oscuro túnel de desesperación y vacío interno, del cual no seré capaz de escapar.

Estas pobres líneas ya no buscan el amparo ni el agrado de nadie, excepto el propio.

No se trata de escudriñar en el diccionario, rebuscando como un perro el adjetivo, adverbio más idóneo, sino de escupir , de vomitar todo cuánto lleva tanto tiempo anidando  en lo más profundo de mi ser.

Quedan escasas semanas para mi treinta y ocho aniversario y siento miedo. El tiempo, definitivamente, ya no pasa en balde. Ya no puedo permitirme el lujo de caer, de no ofrecer resistencia a la tristeza al ver cómo he envejecido o cómo mi madre es el dulce recuerdo de aquel maravilloso titan, que hace ya mucho, demasiado, libraba batallas hercúleas.

Por fín lo he entendido, así es la vida. Es el implacable motor de un coche al cual accedes con vigor en la niñez y, constatas súbitamente como ha envejecido, cuántas averías ha acumulado y qué pocos medios dispones para parchearlo. Cuando llegas a ser consciente de dicha situación solo dispones de una opción: renacer o morir en vida por siempre.

Hay personas que bien por disponer de más familiares, bien por haber creado una família propia, capean este temporal de un modo distinto. Ése no es mi caso.

Claro que también es cierto que tal vez por principios, tal vez por casualidad, nunca sentí la necesidad de agarrarme como un loco a nadie, buscando esquivar la soledad el día de mañana…que es hoy.

Habrá quienes opinarán que es muy triste afrontar la cuarentena solo. Y a veces, todo sea dicho, lo és. Tal vez no encuentre jamás a la persona adecuada: paciente, virtuosa, divertida, inteligente (esencial) y ante todo honesta. Tal vez no tenga hijos, o no lleguen a conocer a su abuela, o tal vez sí. Tal vez, tal vez, tal vez…

Lo importante, vuelvo a decir, es el ahora. Muy por encima de tiempos pasados. Este momento. Cuando empiezas a constatar que perdiste tu frescura y juventud. Tu cuerpo te lo indica con canas, ojeras y una piel que ya no brilla como antes.

Y mentálmente te rebelas. “¡Yo no quiero esto! ¡Dónde están aquellas noches que iluminában mis días!”. Y nos levantámos cada día como un ejército de Aquiles, dispuestos a en nuestro fragor cotidiano por una pizca de autorealización que nos satisfaga e ilumine, antes de que llegue el ocaso.

El pasado nos mintió, nos juró que seríamos eternos, que todo saldría a pedir de boca ¿y qué hicimos? Compramos el espejismo para despertar hace poco emponzonados, malheridos, observando el lodazal sin entender apenas cómo permitimos quedarnos quietos entre arenas movedizas. Y aquí estamos.

Unos mejor y otros peor. Yo por suerte no seguí el sonido de aquella flauta maldita, que repetía una y mil veces que hipotecarse era asegurar un lugar donde vivir. Pero fueron tantos los engañados que sin saber cómo ni por qué un día despertaron, viendo cómo el estado que debía asegurar su dignidad los trata ahora como si fueran párias. Sufrimos una sobredósis de oratoria y de economía. Perdón, rectifico. De la oratoria de la economía.

Este tiempo es peor que cualquiera ya pasado. Hace escasas décadas los estados, cualquiera, maquillaban sus flaquezas con grandes discursos que todos comprábamos. Mientras, con el truco del manco, no vimos o no quisimos ver como todo se iba al garete con acuerdos económico-estratégicos. Aquellas fueran las épocas gloriosas de los frentes oriental y occidental.

El mundo no cambió, símplemente mutó y nosotros un buen día despertamos. Eso sí, en la peor de nuestras pesadillas. Porque nos permitimos dormir demasiado, ensoñecidos en un mundo demasiado perfecto.

¿Y qué descubrimos? Que ya no somo jóvenes, ya no és tan fácil decir “¡Al diablo con todo!” Y tal como cantaba la barricada salir corriendo. Ahora tenemos responsabilidades. Quien no tiene hijos, cuida de sus padres, o lucha en un divorcio que jamás imaginó, o por mantener un puesto esclavista por un sueldo mísero, o porque sus hijos puedan tener una educación digna, o por tener algo que comer, o un simple techo. O peor todavía, por todo a la vez.

E un mondo difficile y el porvenir será peor. Las mentes más brillantes jamás regresarán y el poso de juventud que quede se dibuja como menos déspota y hedonista. Como más molida a palos por los agentes de inseguridad.

Que no nos quiten la palabra y que aquellos que hoy aseguran disponerla con frescura y vigor, no nos vuelvan a mostrar qué poco vale un hombre al llegar a la cima del poder.

Yo, por mi parte, lo tengo claro. Se abre ante mí la incerteza, el futuro, un camino árduo pero agradecido por haber caido préviamente mil veces, para así asegurarme bien al ponerme otra vez de pie. Y si en algún momento me cuesta superar alguna piedra, que simplemente sea por la insoportable levedad del ser.

El horror

Inmóvil, aterrado en silencio calla. Envuelto por un invisible muro de fuego quisiera girtar y enmudece. Terrores ancestrales le cosen los labios mientras su cuerpo tiembla en soledad, aquella que le aleja de sus seres queridos. Por más que se sienten a su lado el vacío se ha hecho con su voluntad.

Revive estos fatales momentos, experimentados hace tiempo,¿cuánto tiempo? tanto… Tanto dá pues vuelven a ser amos de su frágil mente.

No hay nadie, se repite, no hay nada allá afuera que temer. Y aún así está catatónico, temblando por cada segundo que pasa. Ruega a su fuero interno por salir del laberinto de procesos neuroquímicos que distorsionan su realidad.

Su psique alterada desearía tener alas, escapar de la macabra visión que rodea sus paredes, todas ellas, sean sensibles o no.

Siente odio, tanto odio, rencoroso y nauseabundo. Por sí mismo, incapaz de luchar contra algo inexistente. Es la soledad del corredor de fondo consciente de que el destino, aún habiéndolo alcanzado préviamente, es cada vez más difícil de lograr.

Ansía recobrar su capacidad de raciocinio, el poder discernir lo real de lo irreal. Mientras, vacía su angustia en la tinta que ahora escribe, deseando que algo claro haya podido reflejar.

El reflojo en el espejo no es el suyo, es incómodo. Como una versión preliminar a sí mismo. El boceto maldito de Dios.

Luego quedan los años que lo han ido debilitando y, maldice el paso del tiempo  ¿qué será de sí cuando llegue la vejez?

El horror, el horror…Decía Kurtz con razón.

El horror…

ESPAÑA | Una reforma penal con inspiración Nazi, increible pero cierto!

Originalmente publicado en > NOTICIAS SIN CENSURA <:

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El Gobierno pretende criminalizar a los enfermos mentales: “Entrarán en prisión aunque no cometan delitos”

El anteproyecto de ley para la reforma del Código Penal posibilitará que personas con enfermedades mentales puedan ir a la cárcel no en función de los delitos cometidos sino por su condición de “peligrosidad”

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Sufrir una enfermedad mental no significa ser un delincuente peligroso. Así lo afirma José María Sánchez Monge, presidente de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES). “El tratamiento que se da en el nuevo Código Penal a las personas que sufren un trastorno mental grave es inapropiado por que no tiene ningún rigor científico y no se acomoda a las necesidades que tienen estas personas, no tiene nada que ver con ellos”, asegura.

Desde hace semanas, FEAFES lleva batallando para que el Gobierno modifique esta reforma introducida en el anteproyecto de ley del…

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Deseos de muerte

Cuando el aire suena a llanto y cualquier intento de ayuda es menospreciado, vuelven los deseos de muerte. Aquella que aseguraría la paz, para sí, para todos. Acechan atentos en las sombras, y a plena luz, susurrando su demente oferta a lo largo y ancho de su masa encefálica, ajada y cansada como si de un viejo lobo que ya ha dado todo se tratara. Y lucha con todas sus fuerzas, aquellas que tuvo, las pocas que quedan y las que restan en las esquirlas de aquello que anteriormente fue su alma. Maldice su existencia y cada poro que lo recubre, pues qué sentido tiene mantener vivo su cuerpo cuando es tan solo un objeto animado, incapaz de ofrecer el consuelo y reposo que debería suponer. Pero es cobarde ante la tentativa, y ante cada una de las opciones que le invaden sin cesar desearía disponer del valor de una pistola, fría y limpia tras ser accionado el percutor. Le invade la niebla, esa maldita niebla, que trae consigo el desespero, la confusión queda paralizado, eternamente inmóvil, como la estatua de piedra ante el jardín botánico. Un simple observador, vacío y desgastado, tal como el polvo que recubre todos los rincones de su otrora, ahora inhabitada, mansión interior. Allá donde jugaban sus musas, los deseos valientes, la irreverente vida que antaño recorría sus venas. Ahora son autopistas que hierven por un desolado sol , cubierto por un inmenso manto de tristeza que se arremolina como si fueran nubes, las cuales, sabe bien, van cargadas de tormenta. Intenta gritar, pero su voz ya no es suya pertenece al silencio, vive bajo el yugo de la impotencia que se adueñó de todo cuanto fue.

Repasa su vida.¿Vida? No. Él nunca ha vivido, tal vez disfrutó, en ciertos momentos, de la mascarada de un baile, que lentamente le movía en intervalos, haciéndole creer que todo iba bien. Pero el ritmo cada vez era mas y mas frenético y llegó un instante el cual sus pies ya no pudieron seguir el compás.

Y mira a izquierda y derecha, tratando de saltar atrás, viendo el abismo pero este es tan enorme que lo engulle otra vez mas. No hay nadie a su alrededor, ya no queda nadie, y percibe la violencia de su ultrajado interior. No quedan palabras, no quedan deseos, tan solo el vacío y el cañon de una pistola como único sueño.

Evolución como única opción.

Artur Más no es un gran estadista como Francesc Macià. Necesitaría tres vidas(como mínimo), para alcanzar el compromiso de Lluís Companys, y evidéntemente, muy a pesar suyo, jamás alcanzará las cotas de admiración que tuvo, por pleno derecho, Josep Tarradellas. Todas estas afirmaciones, presentadas como carta de intenciones, podrán sonarles a más de un@ como un ataque directo al mal llamado “proceso soberanista” de Catalunya. Más aún si aceptamos que han sido escritas en lengua castellana. Pero no. El único motivo por el cual ejercito este ensayo en la lengua de Cervantes, es debido a la facilidad que supone difundir estas íntimas perspectivas en un lenguaje que se lee y habla no solo en España, sinó al otro lado del charco.

Bien. Comentaba que el President Más no pasará a la historia como uno de nuestros grandes valuartes en cuanto a principios, pero tal vez sí consiga hacerlo al ser relacionado con uno de los grandes pasos, que nosotros catalanes daremos de cara a la escena, no solo en la historia de la península ibérica, sinó en el escenario internacional: la celebración de una consulta popular, ideada, promovida, defendida y validada únicamente por el conjunto de la ciudadanía catalana.

Se han dicho, se dicen y dirán miles y miles de barbaridades acerca de nuestro deseo y empeño en ejercer nuestro derecho inalienable a dar nuestra opinión individual, acerca de nuestro futuro. Ahora…¿Es acaso cierto que todos nosotros, catalanes, estemos poniendo en jaque el estado de derecho español, atacando a todos y cada uno de los españoles de otras comunidades autonómicas? No, nuestra única intención es poder llevar a cabo una consulta(la cual, repito, no ha sido ideada por ningún partido político de ninguna índole sinó por el conjunto de ciudadan@s, cosa aparte es el uso oportunista que estén aprovechando los diversos partidos políticos actuales al respecto) sin carácter jurídico o legal.

Entonces…¿A qué se debe toda la actual debacle que se está ejerciendo ante los ciudadanos, sean de la comunidad que sean, a propósito de dicha inocente consulta? Temo que el único objetivo es enfrentar a la ciudadanía un@s contra otr@s, aduciendo una Carta Magna caduca, obsoleta y no votada por la gran mayoría de la población actual. Y ese es el auténtico temor del actual gobierno central: ¡Cuidado que nos jugamos las comodidades y privilegios que disfrutamos el conjunto de integrantes del senado y La Moncloa! Por no hablar del trato, también de privilegio, que disfrutan buena parte de altos cargos del ejército español, por no hablar de la Casa Real.

Sigamos. En escasos dos meses cumpliré treinta y siete años, nací y crecí en Barcelona. Mi madre nació en Terrassa y durante más de treinta años fué profesora con plaza en propiedad de la Universitat de Barcelona. Ella no pudo aprender el catalán durante su infancia, estaba prohibido al haber sido ilegalizada la lengua por el dictador Francisco Franco. Pero…¡Oh sorpresa! Jamás, jamás tuvo ningún tipo de problema por dar las clases en lengua castellana. Ni amenazas, ni multas, ni desprecio de ningún tipo. Todo lo contrario, su alumnado siempre la tuvo en gran estima. Y en cuanto a mí, siempre disfruté del modelo de inmersión lingüística, con el privilegio de aprender no una, ni dos lenguas a la perfección, sinó tres. Castellano, catalán e inglés. Algo que en edad ya adulta me ayudó en mi desarrollo tanto profesional como personal. Antes de finalizar este punto quisiera recalcar, para disipar cualquier tipo de duda, que gracias al modelo de inmersión lingüística, miles de chic@s de familias inmigrantes, tanto de otras comunidades, como de otros paises, consiguieron, y consiguen actualmente, una integración sin lugar a dudas ya que todos y cada uno de ellos consiguen comunicarse a través de la lengua catalana sin tener que sufrir el aislamiento debido a una lengua no foránea.

Luego, múltiples medios de comunicación están vendiendo una imágen errónea de los catalanes. Como si de grandes monstruos con fauces enormes fuéramos, comiéramos a los niños vivos o peor todavía, obligáramos desde la más tierna infancia a odiar todas las demás comunidades autonómicas y a sus integrantes. Lo siento por todos ustedes, pero no es así. Pero sí defendemos nuestra cultura e identidad cada vez que escuchamos barbarismos desde Madrid al uso de “españolizar a los niños catalanes”. Discúlpennos pero en Catalunya no necesitamos que nadie nos españolice. Básicamente porque ya somos españoles, al formar parte de su estado, y sincéramente tal discurso recuerda mucho al que por suerte murió tras el fallecimiento del dictador.

Y serán much@s los que ahora me preguntarán…¿Entonces qué quereis? Simple y llano: ejercer nuestro derecho a expresión popular tal y como está permitido por la ley, al menos hasta ahora. Seamos realistas, yo personálmente dudo mucho que aquell@s quienes como quien escribe estas líneas, deseáramos un país propio, veamos en el futuro inmediato la consagración de dicho objetivo pero, a mi entender, el reto actual es mucho más ambicioso. No se trata únicamente de que los catalanes ejerzamos nuestro derecho pacífico, plural y constitucional de expresar qué pensamos. El futuro 9-N nos jugamos mucho más. Se trata de probar a nivel estatal, español, que cualquier ciudadano de cualquier autonomía puede y debe reclamar su derecho a decidir qué quiere para el futuro, tanto de su comunidad, como de su país así como de sí mismo.

De eso trata la evolución señoras y señores. El futuro está basado en los retos, en el inconformismo con el estado actual, en los deseos de mejora para con nuestros congéneres e individuálmente. Sería bueno y necesario que los habitantes de las demás comunidades autónomas comprendieran nuestro deseo, para así sumarse al mismo. Vivimos conforme unas leyes ideadas y establecidas de un siglo ya pasado, así como de unos derechos suscritos en una constitución ajena al siglo en el que estamos.

Este es nuestro descontento y deberían comprenderlo porque al fín y al cabo nos afecta a tod@s. Debemos evolucionar, es nuestro derecho y nuestra obligación. Ante todo porque sufriendo la actual crisis económica,político y social en la que nos encontramos, la única alternativa posible para una ciudadanía ultrajada y vejada se encuentra en la confrontación, pacífica, al actual establishment que se respalda en la comodidad de unas leyes y Carta Magna hechas a su medida.

Concluyo, así, invitando a tod@s a mirar al futuro sin miedo ni prejuicios, a levantar la voz y decir:¡Sí, es cierto! Y pensar de acuerdo al interés común, no solo actual sino viendo la pintura completa, en el futuro. Súmense a nuestra lucha por la evolución, porque amig@s, a largo plazo esa va a ser nuestra única opción.

Orgullo patrio (el desvarío español)

Habla el hombre blanco, observando desde la atalaya el conjunto de tripas y sangre que se arremolinan a lo largo de las verjas fronterizas. Apura una fuerte calada al cigarro puro y observa despreocupádamente los anillos que se desprenden léntamente, desvaneciéndose en el firmamento mientras saborea con dulzura su copazo de coñac. Siente la confortabilidad de su trono y piensa en su inmensa fortuna de haber sido parido a este, su, lado del mundo.

Su vida se conforma a través del sufrimiento ajeno, haciendo caso omiso a todo tipo de responsabilidades. Y cuando escucha los ácidos comentarios de los abanderados de la igualdad sus tripas se revuelven deseando vomitar. Pertenece a su patria, su gran patria, aquella que conformó la armada invencible y aquella, que hoy por hoy, él piensa con absoluto convencimiento está siendo menospreciada por los defensores de negros, moros y otra gente de mal vivir

¡Ardua tarea la suya, al tener que transigir mordiéndose los labios ante tantas falacias y despropósitos! ¿Acaso se han vuelto todos locos? ¿Cómo es posible que la juventud no valore la meritoria labor que él, y otros tantos cohetáneos ejercieron, al glorificar el portento de su raza evitando la entrada en su tierra de seres sucios e intoxicados? Nada han entendido, piensa sin cesar, han desvirtuado (no, mejor dicho: han defecado) los orgullosos colores de su bandera. Aquella que se tuvo que edificar tomando militármente otros territorios, sin duda adquiridos debido a la superioridad de su raza. Y desea gritar enérgicamente: ¡escoria,desagradecidos, deberíais besar cada uno de los centímetros de este estandarte! ¡Malograis y desvirtuais siglos y siglos de tradición católica, apostólica y romana! ¿Es que no sentís vergüenza?

Habla el hombre blanco. Putero, borracho, machista, egocéntrico, maltratador y asesino.

¡Muera el hombre blanco y que perdure simplemente el individuo! He dicho.

Tic,tac,tic,toc.

Tic, tac, tic, toc,

al ronrón del astro sol,

tic,tac,tic,toc,

un ajado corazón.

Su vida diluida en el mar,

se bate ante el vigor del rompeolas,

y piensa…

en un microsegundo de paz.

Y él…

le brinda una copa de amor,

rellena de todas sus fuerzas y…

y reza porque no pare el reloj…

Tic, tac, tic, toc,

al ronrón del astro sol,

tic, tac, tic, toc,

dos mitades de un amor…

Tic, tac, tic, toc,

donde no existe el dolor…

Tic, tac, tic, toc,

este ajado corazón.

Memorias que se van más allá,

al cobijo del inmenso firmamento,

y él lucha…

porque no se pierdan en el ancho mar…

Tic,tac,tic,toc,

al ronrón del astro sol,

tic,tac,tic,toc,

el martirio del reloj.

Tic, tac, tic, toc,

sufre el dulce ruiseñor,

tic,tac,tic, toc,

al marcharse un corazón.