Ecuador

Sin saber cómo ni por qué caí de lleno en un agujero negro de sensaciones y de repente…Abrí mis ojos, recobrando la conciencia sensible mientras mis párpados luchaban por abrirse paso ante la luz del sol. Mis córneas, envueltas por completo ante un blanco cegador, fueron adaptándose hasta conseguir ver al astro rey rodeado por un azul absoluto y ciertas nubes, cuales dulces bocados de crema merengada. Y pude sentir el vaivén del océano. El salitre, sugerente, invadió mis fosas nasales inspirando su agridulce emanación.

Las olas, jugando entre ellas sin descanso a ver quién llegaba primera, acariciaban la cristalina playa donde se situaba la mitad de mi vida. El cierzo que englobaba la infancia y primera juventud, hasta los 25, rugía fiero, agreste, inconsciente y rapaz. Emanaba los bufidos del bravío toro, que se transmutaba en un cóndor, valiente y libre para hacer y deshacer.

Mis piernas, brutales máquinas con pies herméticos, recorrieron grutas y calzadas en sendos caminos,el del virtuosismo así como el de la desvergüenza más insensata. La nomenclatura de mi piel y musculatura tersas presentaban, agradecidas, el grácil movimiento de mi pelvis desenfrenada. Acogiendo en sus danzares la consagración del placer fortuito, controvertido por sí mismo en innumerables ocasiones, pues tal era la majestuosidad con la cual el falo proporcionaba simiente de complacencia en su interior, como el fuego que ardía ulteriormente en mi ser proclamando, a voces, querer formar parte de su descomunal arquitectura gestora de las mas altas cimas de ocultos orgasmos, al tiempo que capaz de desatar el dolor más desgarrador mientras expulsaba de su ulterior el grito más dulce y embriagador, concepto y encarnación del orígen de la vida.

Aspiré con calma al ver el cierzo pasar, tratando de mantener la compostura, mientras pensaba en todas aquellas evocaciones que estremecían mi ser. Y con la dulce sensación de una brisa aproximándose, asenté mis frágiles huesos en el campo de conchas marinas. Meditando sobre la mitad de mi vida me estremecí al oir el rugido del mar.

One thought on “Ecuador”

  1. La sensación de estar a orillas del mar,en la misma arena,con la mente serena y buena compañía…Sin pensar en lo oscuro o en lo claro si no en el sol brillante que todo lo aclara,(uffff)

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