Mil mentiras, cientos de besos caducos y varias decenas de caricias sobre tu piel.

Mil mentiras, cientos de besos caducos y varias decenas de caricias sobre tu piel. ¿Es ese el precio que deberé pagar para sacarte de mi mente, a pesar de que mi odio por tí sea más puro que cualquier polvo blanco que sea posible mover a lo largo de una noche? Eres la ancha y larga lengua serpentina rellena del más peligroso de los venenos, aquél que consigue hipnotizarme, imbuirme en el más sucio y delicioso de los estados alterados, permitiéndome escapar de cualquier regla, prejuicio o estátus condicionante, transformándome en simple ser. Aéreo, mutable, fugaz, neutro e imprevisible, todo ello eres tú y a eso me sometes, sin que yo dude un solo instante.

Juego enfermo pero adictivo, donde el razonamiento es un invitado no deseado al que expulsar sin siquiera pestañear. Mi ruina, deshonra, martirio y perdición, ante cualquier conocido actuaría como Pedro, quien frenando sus instintos renegó de aquel quien era su máxima expresión, su salvación. Muévete sin hacer ruido y permite que me enrede en tu adorable oscuridad, para diluirnos en el silencio más escandaloso de la nocturnidad desatada, desmedida y desbocada, donde aseguraré con certeza millones de besos imperecederos, entregando el lienzo de mi cuerpo a cuantos juegos manuales desees pintar sobre él.

Por la mañana de nuevo, volver a ser el mismo precio:

Mil mentiras, cientos de besos caducos y varias decenas de caricias sobre tu piel.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s