Titánic

titanic-hundiendose

Me auto excluyo señoras y señores. De principio a fín. De todas y todos.

Todas aquellas personas que estos días muestran su cara más intolerante, excluyente y auto excluyente. Piensen como piensen, vistan como vistan, hablen en el idioma que hablen. Me auto excluyo. Búsquenme en la tierra más lejana posible, exiliado de todos ellos. Es una vergüenza vernos en estos laureles hoy por hoy. Observando un odio, rencor y fanatismo desmedido que, no se engañen, viene cociéndose a fuego muy, muy lento, un potaje envenenado hasta la médula desde hace décadas.

Nos encontramos inmersos en una despiadada guerra de gallos, sobrando testosterona, bilis y hiel por doquier donde los auto excluyentes de toda la vida muestran sus cartas, de manera tendenciosa y desacomplejada, en una contienda que no terminará este fín de semana, ni este mes, ni este año.

Son las Españas hirientes y heladoras de Machado, las disputas no resueltas de la Guerra Civil Española y la dictadura. El odioso café para todos que quiso dar carpetazo rápido, a miles de heridas jamás cerradas, menos aún cicatrizadas en esta tristísima población. No tan solo en Catalunya no, en toda España. Los hijos e hijas de ambos lados. Del mal llamado bando nacional, el vencedor, y del lado de los vencidos. Aquí y allá. Familias que todavía siguen rotas las cuales ahora saltan, en el momento en el cual el Estado de las Autonomías ya no solo queda en entredicho, sino que muestra cuán muerto está  bajo marcos legales y constitucionales que no quisieron, sí, no quisieron atender las necesidades y complejidades reales de un país, harto de ver una absoluta falta de representación. Tanto política como legal.

El sublime poeta Juan Alcaide Sánchez, manchego e injústamente falto de reconocimiento y difusión popular, a nivel estatal, les recomiendo encarecídamente su lectura, tituló a una de sus mejores obras, junto con “Ganando el pan”, “La noria del agua muerta”, en la cual reflexionó sobre su amada y maravillosa tierra. La de Castilla la Mancha. La de la entrañable ciudad de Valdepeñas.

Eso es España. No tan solo hoy, siempre lo ha sido. Una vieja y desastrosa noria rota, por la cual circula a trompicones un agua estancada, espesa, pútrida y moribunda. ¿Por qué pueden preguntarme? Por la falta de acción humana. La omisión social permisiva que continúa auto engañándose. Con el rebujito y los toros, las palmas y las flamencas, el corpus y las chulapas y las fiestas o San Fermines. Vivimos esclavizados y enfrentados por iniciativa propia. Tal cual.

Este pasado jueves, el Delegado del Ministerio del Interior en Catalunya, tras haber fracasado por ambas partes la reunión mantenida en el Consell de Seguretat, ha hecho unas declaraciones dentro de las cuales ha citado impasible y decidido una frase de Cicerón, respecto a toda la locura que estamos viviendo actualmente. “Somos libres porque somos esclavos de la ley”. Paren a analizar el mensaje por un momento. Es estremecedor. Somos libres porque somos esclavos.

La ley, señoras y señores, al igual que la Constitución no es un texto sacro con una interpretación única. Y aquellos pueblos que adoptan permisivamente dichas tésis como válidas, acaban esclavizados a las mismas. Incluso los textos mas sagrados y antiguos conocidos por la humanidad, en todas las civilizaciones han sido y siguen siendo estudiados aún con fecha actual. Y discutidos, tanto por eruditos en la materia como por personas como ustedes y yo, por la ciudadanía.

Se trata entonces, esta declaración, de una forma tosca, tendenciosa e incitadora al miedo, al odio, a la represión. La cual descontextualiza por completo la gran obra del autor. Autor a su vez de otra gran cita: “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo”.

Nos encontramos pues en una encrucijada que nada tiene que ver ya con el famoso anuncio televisivo, acerca de un referéndum que guste o no, no tendrá validez reconocida. El punto de crucero interestelar al cual hemos llegado dejó hace ya mucho tiempo atrás, cualquier sentido o justificación de una u otra parte. De independencia sí, o no independencia. Me equivoco. Sí hemos llegado a un punto de necesaria independencia social inexorable. La de todos nosotros, el pueblo, la sociedad, hacia un marco político, jurídico y constitucional que requiere de gran valentía y decisión por nuestra parte.

Hundirnos tal cual Titánic o renacer socialmente de una vez por todas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s